
Chaves, Portugal. Último destino del año. La meteo nos ha dado hoy un respiro de cielos despejados en Galicia antes de la entrada de un frente por el Atlántico, por lo que supongo que no habrá más vuelos para este año.
Hoy vamos con los dos aviones hacia un destino que para mí es nuevo. El aeródromo de Chaves está situado al sur de la frontera de Orense con Portugal. Tiene una pista asfaltada de apenas 800 metros, que son suficientes para nosotros incluso con el peso máximo al aterrizaje, pero con una aproximación algo complicada y una frustrada aún peor debido a la fuerte orografía que se levanta por su cabecera sur.
Así pues, nos presentamos en el aeropuerto para enviar los planes de vuelo, con hora de salida prevista para las 13.00h. La meteo señala CAVOK en todos los aeropuertos gallegos, con viento del sur. Nuestros aeropuertos alternativos hoy son Rozas y Vigo y la estimada a Chaves 1hora 40 minutos de vuelo.
Vamos full de combustible y dos pilotos, pero aun así estamos bastante por debajo del peso máximo al despegue. Como tenemos autonomía para más de 4 horas y media, no será necesario repostar en Chaves, con lo que podremos dedicar más tiempo a comer.
Completada la inspección exterior del avión nos atamos a la cabina y empezamos con las listas de chequeo. Yo lo llevaré a Chaves y mi compañero Ángel lo traerá de vuelta a Coruña. Torre de Coruña nos autoriza el rodaje. Hoy la pista en servicio es la 22 y despegaremos como número 1, por delante de nuestros compañeros que todavía están calentando el motor en el otro avión. Hacemos la lista de rodaje, repasamos la navegación, y los briefings de despegue y emergencia. Tenemos el viento algo cruzado para el despegue pero está dentro de los límites; hemos tenido días mucho peores. Con todo decidimos hacer un despegue standard sin flaps, con rotación y trepada a 60 nudos hasta la altura de seguridad.
"Bomba en ON, altímetro en QHN, direccional con brújula, transponder en modo charlie, motor en verde, compensador en takeoff y autorizados... nos vamos". Aceleramos hasta la potencia de despegue y el anemómetro enseguida empieza a indicar. Tenemos una ligera componente de viento en cara que hará la carrera de despegue más corta. Pronto alcanzamos los 60 nudos, rotamos y nuestro avión se agarra al aire, dejando el suelo allá abajo. Alcanzamos la altura de seguridad, hacemos el chequeo tras el despegue y ponemos rumbo a nuestro primer punto de la ruta, "Echo 1", hacia el Este, enfilando el embalse de Cecebre.

Transferidos a Control Galicia, pedimos ascenso para 5.500 pies, suficientes para pasar la zona montañosa de Orense. Estos días de mucha humedad y temperaturas bajas son muy propicias para la formación de hielo en el carburador, asi que estamos muy pendientes de las temperaturas, de la potencia y de poner el calefactor del carburador con frecuencia para evitar la formación de hielo. De vez en cuando acelero al máximo de potencia para comprobar que el motor alcanza el tope de vueltas y no hay pérdida de potencia por hielo. Hace tan sólo unos días volando a 3.000 pies no podía quitar el calefactor ni un sólo instante debido al hielo que se formaba. El motor se quejaba de inmediato.
Establecidos a nivel de crucero y con mucha menos humedad, observamos que el motor va perfecto sin el calefactor, aunque de vez en cuando lo comprobamos. LLega el momento de relajarse y disfrutar del paisaje invernal de Galicia, y de pensar en todo lo que ha sido este año. Te acuerdas de esos compañeros recién graduados como ATPL's, los rallyes aéreos, y también de esa gente que tristemente nos ha dejado en 2010, como Álex Maclean, fallecido el pasado 17 de Agosto mientras entrenaba con su avión.

Unas sacudidas nos despiertan del subconsciente. Son las turbulencias orográficas típicas de la alta montaña. Delante de nosotros aparecen las primeras montañas nevadas. A lo lejos, los Ancares parecen estar vestidos totalmente de blanco. Estamos llegando a la frontera con Portugal asi que nos transfieren a la región de información de tráfico de Lisboa. Para ellos volamos bajos y quizás por ello no nos reciben, pero en cualquier caso apareceremos en su radar. Tenemos bastante viento de cara, algo más de lo esperado, y llevamos una demora de 10 minutos. Tenemos otra radio a bordo a través de la cual comprobamos la posición de nuestros compañeros, que vienen detrás de nosotros, aunque un poco más bajos.
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| Corta final a la pista 16 |
Pasada la frontera, el terreno es un poco más llano y las turbulencias menos "pesadas". Tenemos muy buena visibilidad y Chaves aparecerá en el horizonte dentro de poco. Estudiamos la carta del aeródromo antes de iniciar el descenso, la frecuencia de radio, y establecemos la altura de seguridad en circuito por si tenemos que frustrar. La aproximación a Chaves tiene un punto de complicación debido a que hay que hacerla sobre la ciudad, y el último tramo presenta bastantes obstáculos. Tomando incluso en el final del primer tercio, la pista es más que suficiente para la frenada, pero el piloto tiene que hacer una aproximación muy estabilizada. Afortunadamente, hoy tenemos condiciones muy buenas para el aterrizaje, con un viento escaso soplando en la dirección de la pista. Hoy aterrizaremos por la 16, que avistamos ya a lo lejos.
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| Puente romano sobre el Río Tâmega |
Iniciamos un suave descenso, lo suficiente para mantenernos en la senda pero sin excederse, puesto que empiezan a distinguirse los altos edificios que sobresalen de la ciudad sobre la que tenemos que aproximar. Decidimos hacer el aterrizaje con un punto de flap y 65 nudos de velocidad de aproximación final. Pasamos con la frecuencia de Chaves cuyo servicio de control es gestionado por un AFIS. Nos autorizan a una aproximación directa como número 1 a la pista 16. Empieza el trabajo en cabina. Disminuimos la velocidad y sacamos un punto de flap. Delante de nosotros ya se ve el edificio Hotel Aquae Flaviae, y más adelante el McDonnald's, que pasamos justo por encima. Entre ambos está el Río Tâmega, con un puente romano a nuestra izquierda. La "M" de la torre del McDonnald's es una perfecta referencia para enfilar la pista. Hacemos la comprobación de antes del aterrizaje, "bomba, selectora de combustible, mezcla rica, calefactor del carburador y motor en verde". Reportamos que estamos en la aproximación final y el AFIS nos autoriza el aterrizaje. Librados los obstáculos, corto algo de potencia para ajustar al punto de toma, no sin perder de vista esos tejados de color rojo que cada vez se hacen más grandes debajo de nosotros a medida que nos deslizamos por el aire en los últimos metros, hasta que de repente desaparecen, dejando lugar a un campo y luego el asfalto de la pista. Dejamos que el avión desacelere solo, sin tocar frenos, pues nos va a sobrar pista más que suficiente. Nuestros compañeros aterrizan tras nosotros.
¡Bienvenidos a Chaves! Es curioso que este aeródromo se encuentra justo al lado de una avenida con varios restaurantes. Una vez que aterrizas, comer aquí es tan sencillo como bajarse del avión y cruzar la calle hasta el restaurante.
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| Listos para salir de la 34 de Chaves |
Con el estómago lleno, hacemos un cambio de tripulación y preparamos el vuelo de regreso a Coruña. Esta vez Ángel asume el puesto de piloto al mando, mientras yo me encargo de llevarme tantos recuerdos fotográficos como puedo de este viaje. Tenemos viento calma, asi que decidimos despegar hacia el norte por la pista 34. Sin embargo, al igual que en la aproximación, estamos limitados por obstáculos en el despegue, asi que no haremos el estándar, sino que despegaremos con un punto de flap, potencia de despegue y después soltar frenos. Salimos disparados, rotamos ¡y de nuevo en el aire!. A nuestra derecha vuelve a aparecer el puente romano. Ponemos rumbo norte directos a Coruña y nos despedimos del AFIS de Chaves.
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| Llegada del Ocaso a Galicia |
Desde 6.500 pies vemos el cielo color naranja en el horizonte, que nos indica que el final del día está llegando. Al fondo vemos las primeras luces estroboscópicas en lo alto de los molinos. Llevamos bastante viento de cola, y lo que hemos perdido en el viaje de ida, lo recuperaremos ahora. Coruña se divisa a lo lejos, ya con las primeras luces de la noche. Ángel decide hacer una aproximación muy larga, alineando en final sobre Mera. Dejamos a la derecha el Castillo de Santa Cruz y ya vemos las luces de la pista de Alvedro, donde aterrizamos sin más novedad.
Espero que el 2011 os traiga buenas tomas a todos. Feliz Año.